El día de ayer en el diario de circulación nacional Milenio en la parte editorial y más en especifico en la columna de Leon Krauze, se realizan un conjunto de reflexiones relativas a la cuestion de como una vez traspasado el limite de lo que uno considera puede ser lo mas grave que se realice(en este caso las matanzas de la "familia", los decapitamientos en el norte, la caida de las torres gemelas, etc.) ya no existe retorno, ya no hay vuelta atras, es entonces que se fija una postura.
Pues bien en el caso de Doña Jacinta la reflexion vertida por el autor nos lleva a repensar y replantear lo que siempre se ha sostenido, no solo como hipotesis,sino como tesis en este asunto, que el juicio a doña Jacinta no es mas que un teatro, un montaje, un escarmiento para reprimir lo que hace tanto daño a un gobierno cuando no cumple con las demandas sociales y no llena las expectativas políticas, como lo es la protesta, y mas allá la criminalización de los lideres que buscan alzar la voz en contra de la injusticia y desigualdad social que impera en el momento.
Lo mas importante y en lo que se coincide la voz de la sociedad y de los defensores activos de este caso con la voz del autor de la nota, seria la cuestión de que si el asunto no tiene motivación y mucho menos fundamentación jurídica debería ser desestimado por las autoridades judiciales, además de evitar que este caso siente precedente y deje que la verdadera actividad criminal avance y gane terreno al ver que la actuación de las autoridades es deficiente y propicia un clima de impunidad que es demasiado peligroso para permitir que se siga asentando en nuestro cotidiano actuar.
Juan Adolfo Arellano Hernández.
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1 comentario:
Adolfo, cuando leí la noticia, pensé que se trataba de una broma y es que hay que ser mierda para hacer esto... pero ya nada sorprende no??
Leí tmb la información de abajo.. y de verdad espero que todo llegué a buenos terminos, interesante página y ojalá que pronto tengamos noticias favorables... Un saludo y un beso...
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