miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA INEFICIENCIA DE LA COMISIÓN ESTATAL DE DERECHOS HUMANOS DE QUERÉTATO, EN NÚMEROS

Bernardo Romero Vázquez[1]

Sin duda que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Querétaro está viviendo la peor crisis institucional de su historia, y muy probablemente, la peor que haya vivido algún organismo público de Derechos Humanos en nuestro país.

Las quejas de extrabajadores del organismo por despidos injustificados se suman a las denuncias de trabajadores en activo por malos manejos en la institución, malos tratos a los empleados y conductas constitutivas de delito.

Pero sobre todo, está pendiente de resolver, por parte de la legislatura local, la solicitud de destitución de Adolfo Ortega Osorio, titular de la CEDH, que presentaron una treintena de organizaciones sociales por su deficiente actuación y su complicidad con las autoridades.

Tal vez eso sea lo más grave del caso: la Comisión ha ido traicionando su compromiso de proteger los derechos humanos de las personas, y se ha convertido en una instancia de legitimación de los abusos cometidos por los funcionarios. Para muestra bastan unos números[2].

Después del año 2004, cuando la CEDH alcanzó su máximo histórico en el número de persona atendidas (3,997) la cantidad de ciudadanos que acuden a ese organismo ha ido disminuyendo hasta alcanzar una caída drástica a partir de que Adolfo Ortega tomó la Presidencia: en el año 2009 la Comisión solamente atendió a 2,495 personas . Estos datos son una evidente manifestación de falta de confianza por parte de la ciudadanía hacia el organismo.

Pero más grave que el descenso en el número de personas atendidas, resulta la reducción en la cantidad de quejas seguidas por la Comisión, ante denuncias presentadas por ciudadanos con motivo de presuntas violaciones a derechos humanos. En el año 2002, el organismo inició 904 quejas, en tanto que durante la administración de Adolfo Ortega esta cantidad no alcanza ni la tercera parte: del año 2007 al año 2009 se admitieron, sucesivamente 256 quejas el primer año y 297 en cada uno de los dos periodos anuales siguientes.

Por supuesto que el bajo número de quejas recibidas no se debe a que hubiera descendido la cantidad de violaciones a derechos humanos en el Estado, sino que es consecuencia de la deficiente atención que se brinda a los quejosos y la inadecuada calificación de las quejas. En todo caso se está hablando de ineficiencia en la función del organismo protector de los derechos humanos.

Con el objeto de estimar la eficiencia del organismo para proteger y restituir los derechos humanos de las víctimas, resulta útil cuantificar el número de quejas resueltas durante el proceso (también llamadas “resueltas durante el trámite”), el cual alcanzó un total de 213 en el año de 2003 en tanto que durante los años 2007 a 2009 solamente se resolvieron de este modo 15, 4 y 9 quejas respectivamente cada uno de los años.

Pero la queja puede resolverse favorablemente al quejoso de varias maneras, por ejemplo por conciliación o por recomendación. Si sumamos el total de quejas resueltas favorablemente al quejoso cada año, encontramos que en el año 2004 se resolvieron en total 256 quejas, en tanto que en los años 2007, 2008 y 2009, solamente se resolvieron favorablemente 46, 64 y 39 quejas.

Adicionalmente, puede ponderarse con mayor precisión el grado de eficacia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Querétaro, analizando la proporción de quejas concluidas favorablemente al quejoso en relación con el número de quejas radicadas, así como la proporción de quejas concluidas, en relación con el número de personas atendidas anualmente. El siguiente cuadro contiene esos datos.

Como puede advertirse en los datos que aquí se muestran, además de que el organismo ha reducido en números absolutos la cantidad de personas atendidas y el número de quejas iniciadas y resueltas, la proporción en la resolución de quejas también ha descendido.

De lo asentado aquí puede concluirse que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Querétaro durante la administración de Ortega Osorio ha incumplido con su obligación de atender adecuadamente a las personas víctimas de violaciones a derechos humanos y de seguir de manera diligente las quejas iniciadas con ese motivo.


[1] Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro y Coordinador General del Centro de Derechos Humanos “Fray Jacobo Daciano” A.C.

[2] Los datos que se presentan aquí son tomados de los respectivos informes anuales presentados por los sucesivos titulares del organismo. Parte de la información está disponible en la página de la Comisión en internet.

martes, 20 de abril de 2010

PROCESOS INTERNACIONALES

La desatención por parte del estado mexicano (así en minúsculas) representado por el C. Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, en materia de Derechos Humanos es de sobra conocida y por demás notoria en un régimen que se empeña en mentir en asunto tan delicados como las bajas de civiles en medio o a causa del operativo emprendido desde el inicio de su administración, pero lo que si resulta desastrozo, para regímenes tan acostumbrados a la buena imagen nacional es el resultado de toda esa desatención en esta área en especial, es el informe anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el cual relata que solamente en el año de 2009 se registraron 232 denuncias de violación de Derechos Humanos cometidos por el régimen federal
a estas alturas de la campaña contra el narcotrafico la noticia de que el Estado mexicano haya acumulado el año de 2009 la fría cantidad de 232 quejas de violaciones de derechos humanos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aumentando su numero con respecto del año anterior que se encontraba en 168, pero muy cercano al 2007, año en el que se recibieron 215 quejas, no debería de pasar desapercibida al menos para el renglón de estadística que se empeña en recordarnos a cada momento.
Lo realmente escabroso del asunto es que si uno mira la gráfica de los años 2000 al 2009 la cifra no ha hecho otra cosa mas que ir en aumento, revelando que en lo relativo a derechos humanos los últimos dos gobiernos, ni siquiera han sabido disimular su aversión para esa materia.

martes, 13 de abril de 2010

Reforma Constitucional en Materia de Derechos Humanos

La necesidad de que las Comisiones tanto Nacional como Estatales de Derechos Humanos cuenten con las herramientas necesarias para la exacta aplicación de su trabajo además de que sean cada vez mas respetadas, esto mediante la aplicación de sanciones y la obligatoriedad de que los funcionarios "recomendados" respondan a todas y cada una de las llamadas de atención que emite la Comisión para con ello pasar del solo - que debería ser suficiente - "reproche" ético a la capacidad de responder administrativamente por las actuaciones de las autoridades señaladas así como dotar a las comisiones en especifico a la Nacional de una característica que habrá que ver como funciona y que siempre fue, al menos en la anterior presidencia, motivo de discusión y de evasiva para responsabilizarse de ciertas actuaciones, como lo es la Facultad de Investigación que deberá tener la Comisión a partir de la citada reforma, baste saber que dicha facultad es la que ha servido a la Corte para pronunciarse en casos de difícil interpretación.

Este es tan sol0 uno de los diversos puntos a discutir en el pleno de la Cámara de Diputados en lo referente a ciertas reformas en materia de Derechos Humanos que se plantea el legislativo, visto desde el ámbito de la Constitución, otro de los puntos planteados y que sin duda servirán de mucho en los momentos de angustia que en esta materia se están viviendo, y que por causa de un programa gubernamental enfocado en materia de seguridad, es el de el reconocimiento dentro del marco constitucional de los derechos humanos como eso, derechos del ciudadano frente al poder estatal, situación que deja de lado la anterior visión estatal de negarnos el reconocimiento por el simple hecho de que ya " existían " las garantias individuales, las cuales son reconocidas mas como instrumentos para salvaguardar y exigir el respeto de los derechos humanos que como una copia de los mismos, es en este sentido donde se delimitan unos y otros y pueden coexistir pero dejando en claro las diferentes naturalezas de cada uno de ellos.

Por lo tanto la reforma podría traer el reconocimiento pleno de los mecanismos de defensa de la ciudadanía en contra del abuso y ejercicio desmedido de la acción gubernamental.


JUAN ADOLFO ARELLANO HERNANDEZ.