Al final de la campaña y la auscultación para la elección de rector de la uaq, podemos afirmar con toda certeza que el balance es positivo
Es positivo, porque se ha demostrado la posibilidad de hacer una campaña apoyada solamente en razones y no en presiones; que se condujera por medio de la convicción y no por el miedo; y se expresara en el diálogo horizontal y no en el autoritarismo vertical.
Demostramos también que se puede hacer una propuesta de plan de trabajo de corte académico, que se oriente a la transformación de fondo de nuestra universidad, atendiendo a la necesidad de consolidar un modelo académico propio, poniendo a la investigación cono eje central.
Y pusimos también de manifiesto que la preferencia electoral de las y los universitarios puede obtenerse por la convicción libre e informada, más allá de la estructura corporativa y la compra de votos.
Pero sobre todo, esta jornada electoral nos enseña la vitalidad y entrega de las y los universitarios comprometidos en trabajar cotidianamente por alcanzar una universidad mejor.
Está, entonces, abierto el camino por donde habremos de transitar para la construcción de una nueva UAQ.
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