Después de tres años de prisión injusta, ayer Dña. Jacinta finalmente durmió en su casa, de donde nunca debió ser arrancada por el poder abusivo. La liberación de Dña Jacinta no es solamente un triunfo de la defensa de los Derechos Humanos, sino un motivo de esperanza y de orgullo para quienes creamos y creemos en el Centro Daciano.
Un abrazo.
Bernardo Romero
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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