miércoles, 21 de mayo de 2008

INCALCATERRA

La mera especulación en el sentido de presiones políticas , por parte del gobierno, para que se diera la remoción del encargado de la representación de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas en México,Amerigo Incalcaterra, tiene diversas lecturas .

Es en un principio motivo de una gran indignación entre las organizaciones de la sociedad civil encargadas de la defensa de los Derechos Humanos debido a la cerrazón e indiferencia del gobierno, en este caso federal, a la cuestión imperativa de las garantías sociales, abona al enrarecimiento de la situación de encono y confrontación entre la sociedad vs el Estado y deja desprotegido al ciudadano en materia de seguridad jurídica frente al gobierno.

Otra lectura que puede darse a este asunto es la de la corrupción en el sentido de "dejar hacer , dejar pasar" en materia de violación al estado de derecho en una justificación de ganar la guerra a la inseguridad, militarizando la seguridad publica. Parece que el Estado Mexiano no está dispuesto a tolerar y analizar las críticas por parte de organismos internacionales que detectan grandes fallas , errores y omisiones en el sentido de la procuración de justicia e impunidad que reina en el país, así como el abandono de esta administración en materia de Derechos Humanos.

El feroz cabildeo mostrado por parte del gobierno en el sentido de callar las criticas y atenuar el "alto perfil" mostrado por este funcionario, pudiera ser utilizado para mejores fines (baste ver la situación de los debates en el senado, referentes a la reforma energética) y no para dejar una vez más la impresión ante el mundo de cerrazón y cavernarismo estatal que tanto han criticado de los estados"populistas".

Pero algo mas grave es que se rumore y se acuse por parte de algunas organizaciones civiles, que un elemento mas en esta ecuación haya sido la CNDH, tan proclive a denostar las criticas al mismo talante que el gobierno federal. En este sentido estaríamos en el derecho de exigir cuentas claras no solo al gobierno sino a la comisión en igual medida.

Algo que genera mas dudas son las declaraciones escuetas por parte del funcionario internacional en el sentido de ver su salida del país como un "acomodo" normal dentro del organigrama de la ONU, además de declarar en el sentido de no "guardar ningún rencor" al momento de abandonar México , de manera intempestiva y a tan solo un par de años de tomar posesión de la oficina.

Lo único claro en este asunto es la postura gubernamental de no tolerar ideas que metan ruido en los asuntos claves de la administración y menos que se señalen los errores que son mas que evidentes pero que son vistos como situaciones que deben ser permitidas en aras del "bien común", baste solamente recordar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran la mayoría de los que se dedican a la promoción y defensa de los Derechos Humanos dejando en evidencia la falta de tacto y voluntad política por parte del Estado.

JUAN ADOLFO ARELLANO HERNÁNDEZ.

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