martes, 6 de mayo de 2008

Ataque a los “EMOS”; otro crimen de odio en Querétaro

Seguramente hay muchas maneras de ver los acontecimientos ocurridos el viernes 7 en el centro de la ciudad de Querétaro. Una de ellas, por cierto imprescindible, es ver la agresión que sufrieron los llamados "emos" como un acto criminal.
Y es importante tratar esos hechos como crímenes porque solamente mediante el procedimiento penal que identifique a los criminales, los conduzca a la justicia y los castigue, podremos tener conocimiento preciso de los acontecimientos, se hará justicia a las víctimas, y se podrá reclamar la reparación del daño.
Por cierto, las conductas criminales en esos hechos son diversas: habría que empezar por tipificar las lesiones, las amenazas, y los daños ocasionados por las turbas, además de la incitación a la violencia y la apología del delito que se hizo, desde antes de esa noche a través de los mensajes que convocaban a la reunión con la intención de desalojar y lesionar a los niños, y durante los hechos, cuando los propios miembros de las turbas incurrían en esas conductas.
A los delitos señalados, más los que resultaran de una investigación criminal seria, habría que agregar las agravantes típicas: premeditación (los agresores estuvieron planeando con antelación los hechos), alevosía (las condiciones de la agresión garantizaron la imposibilidad de defensa de las víctimas y la protección de los victimarios) y ventaja (por lo menos en razón de la gran desproporción en el número de los atacantes).
Particularmente, los hechos relatados tienen que ser vistos como un linchamiento.
En general, linchamiento es una agresión tumultuaria que sufren una o varias personas, generalmente con fines de ejecución y fuera de la ley. Otro rasgo fundamental de los linchamientos es que ocurren en sociedades donde los sistemas de justicia son deficientes, ya bien como medida compensatoria de esas fallas, o como resultado de los vicios y falsas concepciones respecto de qué y cómo sancionar. Eso fue justamente lo que ocurrió en Querétaro.
Pero además de su carácter de linchamiento, los hechos pueden ser vistos también como crímenes de odio. Los crímenes de odio tienen por lo menos las siguientes características: se trata de agresiones contra personas de una determinada característica o pertenencia a un grupo; contienen siempre elementos de discriminación y desprecio a las víctimas; se concretan siempre en acciones de extrema violencia; suponen una situación de ventaja o superioridad para el victimario; y cuentan siempre con la complicidad de las autoridades. También eso ocurrió Querétaro el viernes pasado.
Tal vez esto último sea lo más grave. Desde la impunidad que cubrió al criminal de Kikín, al asesino de Octavio Acuña y a los policías que mataron a Genaro Arres, se ha advertido que ciertas personas en Querétaro, en razón de su posición económica o del poder con que cuentan, pueden hacer lo que quieran, a ciencia y paciencia de las autoridades que, como en el caso de los hechos que relato, sabían con anticipación de la masiva reunión de jóvenes con la intención de cometer delitos y no intervinieron o lo hicieron de manera cómplice con los criminales.
Los policías que detuvieron a una treintena de jóvenes el día de los hechos, y los directivos de las diversas corporaciones de policía y de procuración de justicia en el estado tendrían que explicar por qué a ninguno de los detenidos se les presentó ante el Ministerio Público como presuntos responsables de los delitos que ya arriba señalé.
Las agresiones a los “emos” ocurridas el día siete tienen pues muchas implicaciones jurídicas que deben ser concretada.
Es por esto importante que las víctimas denuncien ante los tribunales y otras instancias de protección de las víctimas. Son hechos que no pueden dejarse pasar.
Si fuiste víctima de una agresión ese día, o sabes de alguien que lo fue, no dejes de denunciar los hechos.
Hay muchas agrupaciones ciudadanas que pueden apoyarte. No estás solo.

Bernardo Romero Vázquez
Centro de Derechos Humanos “Fray Jacobo Daciano” A.C.
2-12-61-11

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